miércoles, 1 de abril de 2015

QUÉ HACE QUE TE DETENGAS?



En septiembre de 2011, todo mi país se detuvo por un día debido a la muerte de un animador chileno de TV, uno de los más reconocidos en nuestro país. Su nombre era Felipe Camiroaga. Su trágica e inesperada muerte, ocurrió en un accidente de avión mientras iba a ayudar a las víctimas del terremoto que tuvimos en el año 2010. Un hombre joven y muy querido por todos. Su repentina muerte causó conmoción en nuestro país. Recuerdo muy bien el día de su funeral, el país entero se paralizó. Todos nos detuvimos en algún momento de nuestras labores diarias para ver por televisión el féretro de Felipe siendo llevado por las calles de Santiago de Chile y recibiendo el homenaje del pueblo, camino al cementerio.
Hoy, al recordar ese episodio, me pregunto, ¿qué cosas que ocurren alrededor mío son tan importantes que me hacen a detener mi vida y las cosas que hago, para enfocarme en aquello que es más importante?
Para el pueblo de Israel aquello más importante era la presencia de Dios, representada en el arca del pacto: «Cuando vean el arca del pacto del Señor su Dios, y a los sacerdotes levitas que la llevan, abandonen sus puestos y pónganse en marcha detrás de ella. 4 Así sabrán por dónde ir, pues nunca antes han pasado por ese camino.” – Josué 3:3-4
 La orden de Dios poco antes de la batalla de Jericó, era que cuando pasara el arca del pacto (símbolo de   presencia de Dios) que todo el pueblo dejara sus labores y adore Su presencia.
El Salmo 47:10-11dice: «Quédense quietos, reconozcan que yo soy Dios.
    ¡Yo seré exaltado entre las naciones!
    ¡Yo seré enaltecido en la tierra!»
11 El Señor Todopoderoso está con nosotros;
    nuestro refugio es el Dios de Jacob.”
Cuando asumió el trono de Israel, el rey Salomón era muy joven y había toda una conspiración en su contra de parte muchas personas para arrebatarle el trono. Sin embargo, en medio de la conspiración, Salomón se detuvo y Dios le habló: “pídeme lo que quieras…”(1Reyes 3:5). Salomón pidió sabiduría para gobernar, y a cambio Dios afirmó su reinado (1Reyes 3:10-14).  
Quizá hay amenazas que se levantan como fantasmas de temor sobre tu vida, quizá sospechas que personas están conspirando contra ti para obtener tu trabajo, para dejarte mal con otras personas, etc. Si yo fuera tu amigo o tu asesor, o tu pastor, creo que el mejor consejo que podría darte es el siguiente: detén todo y toma un tiempo para estar en Su presencia. Te aseguro que Su paz vendrá sobre ti y te dará la sabiduría necesaria para enfrentar cualquier obstáculo.

Si mantenemos los ojos en Jesús, “el autor y consumador de la fe” (Hebreos 12:2), Su presencia irá con nosotros dando sentido y dirección a todo lo que hacemos.
“…poned la mira en las cosas de arriba y no en las de la tierra porque habéis muerto y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios.” (Colosenses 3:2)
Él está contigo, sólo Él es tu refugio
Bendiciones para ti.

miércoles, 11 de febrero de 2015

EL DÍA EN QUE JESÚS ME HABLÓ AL RITMO DEL REGGAE



Como familia usualmente pasamos nuestras vacaciones  en un hermoso y tranquilo lugar en el sur de Chile. A parte del descanso allí se experimenta mucha paz y sosiego, tan necesarios  después de un agitado año. 
Sin embargo en estas vacaciones ocurrió algo que perturbó aquella tranquilidad por un día. En el predio del lado, se autorizó una ruidosa fiesta reggae. De hecho era un concierto con bandas en vivo. Toda nuestra familia, abuelos, hijos y nietos, estábamos indignados al darnos cuenta de que la tranquilidad iba  a ser perturbada durante toda la noche por esta muchedumbre de ruidosos jóvenes con dreadlocks y poco decoro. Llamamos a la policía para que detengan el ruido y ojalá que clausuren la fiesta. La policía apareció pero no surtió efecto, incluso los organizadores del concierto vinieron a conversar con nosotros "en son de paz" para tratar de apaciguarnos prometiéndonos que después de medianoche el ruido iba a bajar su intensidad. Pero no fue así. El concierto duró  en nuestros oídos literalmente hasta las 6 am con todos los excesos de ruido, drogas, etc que normalmente ocurren en este tipo de eventos. 

Un par de días después recordando este incidente pensé:"¿Qué habría hecho Jesús en una situación así?. "¿Habría llamado a la policía y reclamado por "su derecho a la tranquilidad" como nosotros, lo hicimos?, o  ¿habría  preparado   un poco de sopita a la mañana siguiente para llevarles y aliviar la “resaca” de los que quedaban ahí, conversar con ellos y mostrar un poco de amor?. 
La verdad no  sabemos  con exactitud lo que El habría hecho, pero en la Biblia encuentro una pista de cómo se movía y reaccionaba frente a desafíos parecidos.  Mateo 9:36   dice que Jesús, Al ver a las multitudes, tuvo compasión de ellas, porque estaban agobiadas y desamparadas, como ovejas sin pastor. Jesús  alimentó, sanó y compartió la mesa con mucha gente que nunca le siguió después. Para Jesús el amar y las obras del reino no eran sólo "un método de evangelismo". Eran un estilo de vida.  
Esa "pequeña" multitud de rastafaris en medio de los cerros en Caburgua  fue usada por el Espíritu Santo para hacerme algunas preguntas incisivas al corazón, que hoy te quisiera compartir para que también medites en ellas: 

* ¿Tengo una actitud abierta de amor y gracia hacia los que no conocen a Jesús o prefiero que los no cristianos "no me molesten"?

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* ¿Qué puedo hacer en forma práctica para mostrar amor hacia los que no conocen a Jesús y viven en mi comunidad?.

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* Jesús era conocido porque "comía con publicanos y pecadores" sin embargo nunca dejó su santidad ni transó con Sus convicciones.  ¿Cómo puedo acercarme en forma práctica a los que no conocen a Jesús y entregarles amor verdadero sin transar con mis convicciones? 

Con esta reflexión deseo animarte  y desafiarte  al comenzar este año de trabajo y estudios. Este año  habrá muchas ocasiones en que los no cristianos "te molestarán" en el trabajo, en la universidad, en la casa,  o en el colegio con su estilo de vida, con sus opiniones distorsionadas, con sus actitudes, con sus acciones o sus palabras.  En esos momentos  recuerda: Jesús nos amó a ti y a mi “SIENDO AÚN PECADORES” (Romanos 5:8).  Él nos manda a tener esa misma actitud  con los que no lo conocen.
Que nuestra compasión  muestre a Jesús al mundo más que  nuestra conducta o cualquier argumento bíblico, teológico o ético.                                 
 El amor y la compasión pueden ser la puerta para que podamos ver señales y maravillas de Dios  mientras El  cambia vidas y abre espacio para que las sanidades  y conversiones se manifiesten entre los que no le conocen. Tú y yo podemos ser usados y ver milagros pasar por nuestras manos. La compasión es el camino.                             
Recuerdo nuevamente esta frase que Dios le dijo a Robby Dawkins: "Tú preocúpate de amarlos,    Yo los cambio."
Bendiciones para todos! 

miércoles, 28 de enero de 2015

CÓMO RECUPERAR LA PASIÓN POR DIOS?






Durante las vacaciones, mi esposa ha estado leyendo un libro con un título muy sugerente: "Cuando no Deseo a Dios" - por John Piper. El libro trata acerca de la necesidad que tenemos de recuperar nuestra pasión por Dios, sobre todo en una cultura religiosa que muchas veces (en el sincero afán de fortalecer el vivir por convicciones), cae en el extremo de sólo enfatizar los principios y que los sentimientos son algo considerado sospechoso o "emocional".
Sin embargo, cuando vivimos suficiente tiempo, sin conectar nuestros deseos con nuestra fe, comenzamos a secarnos por dentro.

La palabra de Dios nos advierte  acerca del peligro de dejar nuestro “primer amor” (Apocalipsis 2:4). Esto no es algo que ocurra de la noche a la mañana. Poco a poco comienzan a haber algunos síntomas que nos pueden alertar.

En la Biblia la figura del Faraón de Egipto en el tiempo de Moisés, es ejemplo de  alguien que no tenía ninguna intención de acercarse a Dios. Si bien el ejemplo no es de alguien cristiano que ha perdido su pasión, podemos ver que sus actitudes son similares a lo que a menudo ocurre cuando nuestro espíritu comienza a alejarse de Dios. Quiero mostrarles estas características para que estemos alerta con nuestra propia vida y tomemos pasos para recuperar nuestra pasión por el Señor si es que la estamos perdiendo:

1) Usa el trabajo como una excusa para evitar la adoración y todo lo que tenga que ver con el cultivo espiritual pues le suena como algo "místico", "inútil" y "poco eficaz". (Éxodo 5:4-8)

2) Automáticamente su mente busca racionalizar las cosas sobrenaturales que les ocurren a los demás. (Éxodo 7:11-12)

3) Se acerca a Dios sólo cuando necesita solucionar algún problema que le afecta a él (ella) directamente (Éxodo 8:15)

5) Tiene una actitud de "negociar" hasta qué punto quieren obedecer a Dios (Éxodo 8:25-30)

Si alguna de estas actitudes se están evidenciando en tu vida,  puedes tomarlo como una señal de alerta.

 ¿Cómo recuperar la pasión perdida? En Apocalipsis 2:1-5, el Espíritu Santo nos da algunas indicaciones:

1) "Arrepiéntete": la falta de pasión por Dios es sinónimo de alejarnos de Él. Arrepentirse es volverse del mal camino. Tener pasión por Dios, no es sólo para los cristianos jóvenes, es algo que Dios anhela para todos nosotros, no importando los años que llevamos en Cristo.

2) "Haz las primeras obras": enfócate en lo más importante. Aquí van algunas cosas que puedes hacer en forma práctica para recuperar tu pasión por Dios:

-  adorar en forma personal

- adorar junto a otros cristianos

- conectarte con la Iglesia, el Cuerpo de Cristo

-  leer la palabra de Dios con la expectativa de que Dios me hablará,

- el recibir y dar gracia y misericordia

-  conectarte con lugares y personas, donde se están buscando hacer las obras del reino de Dios (milagros, sanidades, amor por los pobres).
Volver al primer amor es dejar de vivir la vida cristiana sólo como una lista de obligaciones para hacer y recuperar la pasión vibrante por Dios mismo, por Su presencia,  Su poder, Su obra, Su Voz, Su palabra.

Si sientes que tu corazón se está enfriando, pide perdón a Dios y vuelve a las cosas que dan impulso a tu fe. Animo, no hay nada mas que Dios anhele que dar de Si, de Su Espiritu, a quienes se lo piden. Pide que seas despertado(a) "Ven Espiritu Santo".

Bendiciones para ti!


miércoles, 26 de noviembre de 2014

RADICALIZADOS O UNIDOS


Vivimos en tiempos de una radicalización en la política cada vez más fuerte en todo el mundo.  Muchos políticos se atacan con virulencia feroz en los hemiciclos de los parlamentos, en los medios de comunicación y en las cortes de justicia. Aprovechan cualquier oportunidad para, en nombre de una malentendida “libertad de expresión”, darse la licencia para deshonrar, atacar y desacreditar al de la vereda de enfrente. Creo que esta acidez del debate político, se basa en una enorme sensación de inseguridad y ansiedad, por no perder influencia, por no parecer más débil  o más cobarde que el otro.
Esta agitación lamentablemente podemos, a veces, observarla en la Iglesia de Jesucristo.  Cristianos atacan a otros cristianos, a sus  pastores, líderes e iglesias desde los púlpitos, por la radio, la televisión, las redes sociales en nombre de un pobre entendimiento de lo que significa “guardar la sana doctrina”.
John Wimber hace más de una década dijo:
“nuestros líderes empuñan la palabra como un arma para herir
más que como una lámpara para alumbrar”.

El reflexionar sobre estos asuntos me ha llevado a pensar  acerca de la unidad de la Iglesia.
¿Qué es lo que verdaderamente  une a la Iglesia y qué no?.
En su artículo “Actitud de Amor y Aceptación”, Wimber señala algunas falsas suposiciones acerca de la unidad:
“Tener unidad es que todos tengamos la misma doctrina”: a menudo combatimos por la pureza doctrinal con otros cristianos porque simplemente los otros cristianos aludidos no piensan igual que nosotros. Tenemos que aceptar y entender que los cristianos tenemos diferencias de doctrina, pero que esas diferencias no nos tienen por qué separar.  Estas diferencias nos son esenciales para la fe.

“Tener unidad es que todos tengamos las mis mas prácticas”: la Iglesia, al igual que una vasta diversidad doctrinal, posee una enorme diversidad de formas y prácticas.

Algunos son más efusivos, otros son más formales, unos toman la Santa Cena de una manera, otros de otra, unos bautizan de una manera, otros de otra. Formas que en definitiva no son esenciales para la fe.

“Tener unidad es tener la misma estructura administrativa”: existen iglesias que tienen una estructura de obispos, apóstoles, ancianos,  otras se gobiernan en forma democrática, otras una mezcla de ambas… las diferencias son muchas. ¿Son  suficientes estas diferencias para romper la unidad?

¿Entonces qué nos une en verdad como cristianos? ¿Cuál debería ser nuestra actitud cuando nos encontramos con cristianos que piensan diferente, se ven diferentes, o se organizan de manera diferente ?.

La Verdadera unidad de la Iglesia se debe apoyar en lo esencial,  en las cosas  que son cruciales para la fe:

 * En Cristo: (Efesios 4:4-6). 4 Hay un solo cuerpo y un solo Espíritu, así como también fueron llamados a una sola esperanza; 5 un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo; 6 un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos y por medio de todos y en todos.Un Señor, una fe y un bautismo. Estos tres conceptos apuntan sólo a Cristo: ¿Quién es el Señor? Jesús. ¿En quién debemos poner nuestra fe? En Jesús. ¿En quien somos bautizados? En Jesús. Él es el que da el verdadero sentido a la unidad de la Iglesia.

* La Biblia como autoridad final: los que creemos en las profecías como algo pertinente para estos tiempos, no deberíamos olvidar que ellas no están por sobre la palabra escrita e irrefutable de Dios en la Biblia. Personalmente también soy un lector ávido de libros de teología, liderazgo, e historia de la Iglesia. Sin embargo tampoco debemos poner otros escritos o libros por sobre la Palabra de Dios.
San Agustín, el gran teólogo del siglo IV, nos da un consejo precioso,  él escribió:

“En lo esencial unidad, en lo dudoso libertad y en todo lo demás caridad”.

Cómo aplicar este consejo:
Unidad en lo esencial: ¿Qué es lo esencial? 2 cosas:  1) Jesús es el Señor y el único Salvador. 2) La Biblia es la regla de fe final e irrefutable. Estos son los “no negociables” de todos los cristianos. Y en esto necesitamos tener clara unidad.

En lo dudoso libertad: Teniendo una base esencial, debemos avanzar hacia la libertad en lo no esencial. San Pablo nos anima a tener esta actitud con todos: (Efesios 4:2-3) 2 siempre humildes y amables, pacientes, tolerantes unos con otros en amor. 3 Esfuércense por mantener la unidad del Espíritu mediante el vínculo de la paz. La actitud de gracia que necesitamos tener con los hermanos que piensan diferente se basa en que en Cristo tenemos unidad total y en que a pesar de la cantidad de iglesias diferentes en todo el mundo y todas las épocas, Dios ha usado poderosamente y bendecido a hermanos y hermanas cristianos de creencia y énfasis muy diferentes a los nuestros. Ahora, cuando existen aspectos  de creencia y práctica que “nos hacen ruido” la palabra de Dios nos da una dirección muy clara: (Mateo 7:15 y 20)“Por sus frutos los conocerán” El fruto tanto de la labor y creencia nuestra como la de los demás, dirá al final si lo que creíamos o hicimos era algo que realmente provino del Espíritu de Dios.

En todo lo demás caridad: Lo mejor que podemos hacer es amarnos, respetarnos en nuestras diferencias y no levantar nuestras banderas de diferencia tan rápido.

Les animo a guardar la unidad en amor.  A no dar el triste espectáculo de criticar a otros cristianos por las redes sociales u otros medios. Si tenemos dudas, oremos y esperemos el fruto.  Para Él somos uno. En esto deberíamos ser celosos: en “guardar la unidad del Espíritu en el vinculo de la paz” (Efesios 4:3); Ámense los unos a los otros con amor fraternal, respetándose y honrándose mutuamente (Romanos 12:10). De este lado del cielo será en muchos casos imposible que todos tengamos un mismo pensamiento. Pero al final de los tiempos estaremos todos los que hemos creído en Jesús, sin diferencias adorándole delante de Su trono, unidos frente al Único Cordero de Dios.

Bendiciones para todos!  

miércoles, 19 de noviembre de 2014

LO RAPIDO DEL EVANGELIO


Los pastores en general mostramos cierta resistencia a decidir en forma “rápida”. En nuestros sermones, a menudo hablamos acerca de “esperar en el Señor” donde decimos cosas tales como: “Vivimos en una cultura de lo rápido: comida rápida, lavadoras automáticas, secadoras, etc. Nuestra cultura nos lleva a tomar decisiones rápidas. Sin embargo necesitamos  esperar en Dios. Sus tiempos no son los nuestros…”
A pesar de que ésta enseñanza es prudente, buena, sabia y con sustento bíblico, también vemos que en la Biblia varios personajes tuvieron que tomar decisiones en forma rápida. Por ejemplo:
- Cuando Moisés estaba frente al Mar Rojo: “Por qué clamas a mi? Dile al pueblo de Israel que marche”(Éxodo 14:15).

- Las reformas del rey Ezequías 36 se regocijaron de que Dios hubiera preparado al pueblo para hacerlo todo con rapidez. (2Crónicas 29:36). 

- Cuando Mateo fue llamado por Jesús a seguirle: “Entonces (en ese momento), Mateo dejó el banco de los tributos públicos y lo siguió” (Mateo 9:9). 
¿Por qué nos tardamos en tomar decisiones?
1) Temor: Gedeón, pidió que el vellón esté mojado, luego seco antes de ir a la batalla…pero llegó el momento en que tuvo que atacar. Temor al fracaso, a ser impopular, a no tener lo que se necesita para triunfar. En estos momentos de vacilación es cuando necesitamos pedir a Dios que renueve nuestra visión y llene nuestro corazón de amor. “El perfecto amor hecha fuera el temor” (1 Juan 4:18).
2) Inseguridad: Moisés “soy torpe para hablar” (Éxodo 4:10). Nuestros complejos e impedimentos personales hacen sentirnos inadecuados frente a lo que Dios nos llama a hacer, ya sea en el ministerio, en el mundo laboral, negocios o familia. Sin embargo, debemos entender que la gran mayoría de las veces,  la magnitud de la tarea estará a la que Dios nos llama está por encima de nuestras capacidades naturales. Cuando ese llamado es superior a ti, alégrate, porque como a Moisés, Dios te está llamando algo mayor que tú y te dará también un Aarón (equipo) que te sostendrá.
3) Pasividad: la mentalidad de “estamos bien así”, la comodidad es un gran impedimento para asumir nuevos desafíos con Dios. Desafiar el pensamiento común demanda trabajo y nos puede hacer impopulares en algún momento. Moisés fue cuestionado por su pueblo, cuando Dios lo llamó a liberarlos. Jesús fue cuestionado por sus propios hermanos de sangre, y abandonado por Sus discípulos. No deberíamos esperar menos nosotros.
Para el terremoto del 27 de febrero en Santiago, mi familia y yo tuvimos que tomar una decisión rápida: eran las 3:30 de la mañana (15 minutos después del terremoto) y decidimos ir  a buscar a una amiga, embarazada de 8 meses, que había pasado el terremoto sola en el 9º piso del edificio en que vivía. Conduciendo hacia su departamento, en completa oscuridad, llegamos a un túnel subterráneo donde nos vimos enfrentados a una decisión rápida: "seguimos por la superficie en medio de la noche, con los semáforos apagados o nos arriesgamos a ir por el túnel construido bajo el río".
Optamos por ir por debajo. Pensé “en un país fuertemente sísmico, si alguien construyó un túnel bajo un río debería haber pensado reforzarlo convenientemente para que no se derrumbe. Además probablemente nadie anda ahí ahora por temor a que el río lo haya inundado”. Bajamos por el túnel y efectivamente... lo encontramos totalmente vacío de vehículos y completamente iluminado y en perfectas condiciones. Pudimos llegar a destino, mucho más rápido, e incluso en forma más segura. Recogimos a nuestra amiga y la trajimos a nuestra casa. Habíamos desafiado el pensamiento común de lo aparentemente “seguro” para tener un resultado mejor.
Hoy te invito a equilibrar tu pensamiento. Quizá los golpes en la vida nos han llevado a ser presa fácil del temor, pero hoy mi invitación es a confiar y creer que Dios, así como nos muestra Su voluntad, nos da la determinación y valentía para marchar y hacer lo que Él nos pide.
Bendiciones para todos!